Terrarios cerrados: Son autosuficientes y crean su propio ciclo de agua gracias a la condensación. Son
ideales para plantas de sombra y ambientes húmedos, que replican un ecosistema tropical, como el musgo,
fitonias, helechos…
Terrarios abiertos: Tienen más ventilación y requieren riegos más frecuentes. Son perfectos para suculentas
y cactus, que prefieren un ambiente seco.