El riego en los terrarios debe hacerse con cuidado, ya que el ecosistema se autorregula, aunque puedes detectar
si hay un desequilibrio mediante su observación.
El mejor indicador de humedad es el musgo: si mantiene un color verde intenso, significa que el terrario está bien hidratado. Si empieza a volverse más claro, puede necesitar agua. También puedes fijarte en la condensación del cristal. Si hay pequeñas gotas de agua en el interior, significa que la humedad es adecuada y el terrario está en una ubicación óptima con luz indirecta.
El musgo es lo único que debe regarse ocasionalmente. Pueden pasar meses sin necesidad de añadir agua, pero si notas que su color se apaga o se seca, puedes rociarlo con un poco de agua. Es importante no excederse, ya que el exceso de agua puede afectar el equilibrio del ecosistema.

